El Trabajo en la Historia

El trabajo que predominó en la Edad Antigua fue bajo la forma de esclavitud, donde quien lo realizaba no era una persona sino un ser humano, objeto de derecho, carente de los mismos, y proporcionaba un alto grado de rédito económico, ya que no se remuneraba, pues el esclavo trabajaba para su dueño, que había invertido dinero en su compra, o había fructificado de una esclava suya. Esta forma persistió hasta el siglo XIX.

Algunos de los trabajos en esta etapa que eran más prestigiosos que otros eran: los escribas en Egipto, los escultores o constructores de templos (estuvieron protegidas en el Código de Hammurabi).

Las actividades agrícolas fueron fundamentales para la economía antigua y medieval, era considerada como una actividad que sustentaba a las clases más calificadas.

Durante la Edad Media, existía una distribución de funciones:

+Nobles: quienes peleaban para salvaguardar a todo el reino en su defensa

+Clero: rezaban para el bien de todos

+Campesinos: trabajaban para todos que alimentaban a aquellos que no producían.

En la etapa medieval, el trabajo estaba a cargo de los vasallos, siendo los siervos de la gleba, los últimos de la cadena, que estaban tan unidos a la tierra que trabajaban, se vendían junto a ella. Las actividades independientes se reglaban a través de los gremios.

En la Edad Moderna, cobró auge la actividad comercial, con las nuevas tecnologías que dieron origen al despegue industrial, y al nacimiento del capitalismo. Junto al trabajo asalariado, y a la Revolución Industrial, creció la explotación de los trabajadores fabriles, sin leyes protectoras, por lo que sus condiciones de trabajo eran insalubres, sin protección de la maternidad, ni de la familia, ni del trabajo de menores; sin descansos y con jornadas laborales agotadoras.

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